Arquitectura Sustentable

La arquitectura sustentable se basa en los modos de producción de los materiales que se utilizan, su procedencia, su reciclado, los costos ambientales de su transporte, considerando siempre los modos de producción limpia.

Una arquitectura sustentable y respetuosa con el entorno debe considerar los siguientes factores:

  • El ecosistema sobre el que se asienta
  • Los sistemas energéticos que fomenten el ahorro
  • Los materiales de construcción
  • El reciclaje y la reutilización del residuo

Según el Worldwatch Institute de Washington, los edificios consumen el 60% de los materiales extraídos de la tierra y su utilización, junto a la actividad constructiva, está en el origen de la mitad de las emisiones de CO2 vertidas a la atmósfera.

Los residuos procedentes de la construcción están alcanzando grandes proporciones. Algunos de los materiales utilizados contienen importantes cantidades de halones y CFC (los causantes directos de la destrucción de la capa de ozono), y el 30% de las construcciones nuevas o rehabilitadas, según el citado Worldwatch Institute, padecen el síndrome del edificio enfermo: provocan molestias y dolencias, a veces crónicas, en sus usuarios o sus moradores.

Ahorro energético

En el terreno del ahorro energético y la aplicación de energías renovables es donde más ha avanzado la arquitectura ambiental. Desde los años setenta, tras la crisis del petróleo, se trabaja en esta dirección y se ha llegado a dos conclusiones: reducir la arquitectura a la aplicación de criterios bioclimáticos no resuelve nada y, en positivo, que existe un número importante de experiencias que avalan la solidez de los sistemas energéticos pasivos como elementos generalizables para mejorar la sustentabilidad.

La sustitución de las fuentes tradicionales para la obtención de electricidad y la reducción del consumo procedente de fuentes no renovables (el petróleo, principalmente) encabezan una larga lista de medidas que hay que impulsar.

Materiales de construcción

La elección de materiales sustentables es una tarea compleja. Un ejemplo de esto es la elección entre madera blanda o dura. Madera blanda es la que proviene de explotaciones forestales, pino, álamo, eucaliptos, etc., mientras que la madera dura suele ser natural y tarda 80 años en llegar al tamaño adecuado para su corta.

Si nos preguntamos que es ambientalmente más adecuado podemos decir que aparentemente lo es la blanda, pero esta necesita conservantes químicos por su naturaleza blanda, dura menos tiempo, y hay que reemplazarla cuando cumple su vida útil. Se hace leña, se quema y los químicos se volatilizan y se pueden acumular en la grasas.En cambio la madera dura no necesita conservantes y dura mucho más tiempo, pero su tala de favorece la deforestación.

El marco de la elección de los materiales debe estar establecido por medio del análisis del ciclo de vida de los productos componentes. Esto pretende determinar el impacto ambiental que pueden ocasionar los materiales ocasionan, desde la extracción de las materias primas necesarias y los recursos energéticos utilizados en los procesos de fabricación y transporte, hasta su uso final, además del tiempo de duración y las formas y dificultades de eliminación.

Los derivados del petróleo y del aluminio se encuentran, habitualmente, entre los primeros que se desestiman. Pero esta afirmación también admite matices.

Los parámetros científicos aplicados para la medición de los materiales deben ser forzosamente variables ya que aún se desconocen los límites de la mayoría de elementos que se utilizan. El arquitecto Fructuós Mañà, del Institut de Tecnología de la Construcció de Catalunya, mantiene que estos parámetros deben tener en cuenta dos exigencias: el control del gasto energético y la minimización de los residuos.

Residuos

La minimización de los residuos y el correcto reciclaje de los productos y los recursos naturales figuran entre los principios elementales de cualquier planteamiento de arquitectura ambiental. Lo mejor es producir la cantidad mínima de residuos y buscar formas de reutilización para los existentes (aquí cobra especial importancia el ciclo del agua) a partir de su separación, a ser posible en origen.

Arquitectura bioclimática

La arquitectura bioclimática es aquella arquitectura que diseña para aprovechar el clima y las condiciones del entorno con el fin de conseguir una situación de confort térmico en su interior. Este diseño tiene en cuenta la geometría, la orientación y la construcción del edificio en las condiciones climáticas de su entorno. Se trata entonces, de una arquitectura adaptada al medio ambiente, sensible y consciente del impacto que provoca en la naturaleza, y que intenta minimizar el consumo energético y con él, la contaminación ambiental.

Esto se puede lograr mediante la utilización de sistemas de captación solar pasiva, galerías de ventilación controlada, sistemas vegetales hídricos reguladores de la temperatura y la humedad.

El concepto de bienestar ha ido evolucionando de ahí que la vivienda represente algo más que la necesidad de tener un lugar confortable donde desarrollar parte de la vida, por ejemplo, un símbolo de status. El ahorro energético y el aprovechamiento del sol como recurso pueden no responder adecuadamente al modelo de status, pero sí lo puede ser el disponer de un costoso sistema de climatización que pueda mantener todas las habitaciones de la vivienda. La tecnología bioclimática actual permite ahorrar hasta un 70% en gastos de climatización.

Factores que inciden en el diseño de la vivienda bioclimática

Hay que tener en cuenta diversos factores en el momento de la construcción de viviendas bioclimáticas como son:

  • Ubicación adecuada evitando la proximidad de fuentes emisoras de contaminación eléctrica y electromagnética así como química y acústica (fábricas contaminantes, transformadores eléctricos, tendidos de alta tensión, grandes vías de comunicación, etc.), como el asentamiento sobre fallas geológicas o corrientes de agua. También deberán ser evitados aquellos lugares donde por la actuación del hombre puede ponerse en peligro algún determinado ecosistema.
  • Integración en su entorno más próximo, atendiendo a la morfología del terreno, construcciones adyacentes, estilos arquitectónicos de la zona, incluyendo la vegetación propia del lugar y armonía de formas constructivas.
  • Necesidades específicas del usuario, de tal manera que la vivienda se le adapte y la vivienda sirva totalmente para desarrollar en ella su forma de vida.
  • Distribución de los espacios, atendiendo a las consideraciones bioclimáticas, de ahorro energético y funcionales. Teniendo en cuenta en esta distribución acristalamientos al sur, con paredes y suelos de alta inercia térmica, y estancias de poco uso al norte: garage, depósitos, etc.; dedicando una muy especial atención al estudio de los lugares de descanso.
  • La orientación de puertas y ventanas es fundamental.
  • Utilización de materiales saludables y biocompatibles, que faciliten los intercambios de humedad entre la vivienda y la atmósfera. Los materiales deben ser de materia prima lo menos elaborada posible y encontrarse lo más cerca posible de la obra y hallarse totalmente exentos de elementos nocivos. Los conductos de saneamiento de gran diámetro pueden ser de cerámica con conexiones de caucho y los de pequeño diámetro de PE-AD, evitando el uso de plásticos clorados. Con estos materiales las conducciones son más estables, flexibles, duraderas y menos ruidosas.
  • Se deben evitar los aislamientos y pinturas de poro cerrado, plastificados, elementos retenedores de polvo electrostático, como moquettes, suelos plásticos, y todos aquellos materiales que emiten gases tóxicos en su combustión. Se deben utilizar pinturas al silicato, al agua, aceite de linaza, colofonia, ceras naturales, etc. Para los elementos decorativos, tratamientos de madera o enfoscados.
  • Elementos estructurales, se emplearan cementos naturales o cal hidráulica. El uso del acero debe restringirse a lo imprescindible y deberá ser convenientemente derivado a tierra. Algunos elementos estructurales de hormigón armado, como vigas y pilares, pueden ser sustituidos por arcos y bóvedas.
  • Optimización de recursos naturales. Aprovechamiento de la luz solar, climatización natural, ahorro de agua, aprovechamiento del agua de lluvia, implantación de las energías renovables aprovechables en ese lugar determinado implantación de sistemas para el ahorro energético, aleros diseñados adecuadamente.
  • Equipamiento. Mobiliario de bajo impacto y configuración ergonómica, electrodomésticos de bajo consumo y baja o nula emisividad electromagnética, iónica, microondas, etc., con una toma de tierra adecuada y que no emitan gases nocivos.

La utilización de criterios bioclimáticos en los proyectos de arquitectura es siempre positiva, existiendo en algunos casos rendimientos superiores a otros. Uno en los que los beneficios se pueden hacer más inmediatos es el caso de la rehabilitación de edificios antiguos. En estos se cuenta con un elemento precioso para cualquier técnica bioclimática que se emplee: el patio abierto.

A través de estos se pueden canalizar la iluminación natural y utilizar como instrumento de captación y de refrigeración en todo el edificio. La iluminación natural hace posible maximizar el aprovechamiento de energía.

Texto editado de "Entrevista a Dante Muñoz Veneros" y de "Revista Ambientum. Edición abril 2003"

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